viernes, 20 de abril de 2012

Cómo prevenir un ataque cardíaco


Hay una buena noticia: las enfermedades cardíacas y sus consecuencias pueden prevenirse. La mala noticia es que casi un millón de ciudadanos estadounidenses sufrirán un ataque al corazón este año.
Las muertes por enfermedades coronarias en Estados Unidos se han reducido 75% en los últimos 40 años. Los ingresos hospitalarios por infarto del miocardio entre las personas mayores se redujeron en casi 25% en un período de cinco años durante la última década, una hazaña notable cuando muchos expertos esperaban que el envejecimiento de la población causara un aumento del problema.
Sin embargo, las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte tanto en hombres como en mujeres. A los médicos les preocupa que el progreso constante de una intensa campaña de salud pública iniciada en la década de 1960 esté ahora en peligro a raíz de la epidemia de la obesidad y la creciente prevalencia de la diabetes. Sólo un puñado de personas es totalmente obediente en relación con las recomendaciones de dieta, ejercicios y otros hábitos personales probados para ayudar a mantener sano el corazón.
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Resultan en particular preocupantes los informes cada vez más comunes de ataques cardíacos entre los más jóvenes, incluso aquellos entre los 20 y 40 años, dice Donald M. Lloyd-Jones, cardiólogo y jefe de medicina preventiva de la Escuela de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern, en Chicago.
Hay mucho que una persona puede hacer para ayudar a prevenir un ataque al corazón. Un estudio internacional encontró que 90% de los riesgos asociados a factores tales como el colesterol alto, la alta presión arterial, la actividad física, el tabaquismo y la dieta, se encuentran dentro de la capacidad de control de una persona. El estudio, llamado Interheart, comparó 15.000 personas de todos los continentes que sufrieron un ataque cardíaco con un número similar de familiares o allegados que no lo sufrieron.
Aunque la genética juega un papel hasta en la mitad de los ataques al corazón, "uno puede triunfar en gran medida sobre su genética mediante las decisiones que toma y los medicamentos en el caso de que los necesite", señala Lloyd-Jones.
Los consejos básicos
Conocer sus niveles de colesterol y presión arterial es tan fundamental para la salud del corazón como saber el alfabeto lo es para la lectura. Sin embargo, las encuestas muestran que alrededor de un tercio de las personas con problemas no conocen esos niveles. Para la mayoría de la gente, las lipoproteínas de baja densidad (LDL, por sus siglas en inglés), o colesterol malo, está por debajo de 100; mientras que las lipoproteínas de alta densidad (HDL), o colesterol bueno, está por encima de 60. En tanto, la presión arterial es menor a 120/80.
Realizar exámenes que midan tales lecturas no sólo son importantes para comprender el riesgo, dicen los médicos, sino para medir el progreso hacia su reducción. La dieta saludable y los hábitos de ejercicio constituyen la primera línea de defensa hacia el mejoramiento o la gestión de esos números, al igual que hacia el control del peso y los niveles de azúcar en la sangre. Los medicamentos para reducir el colesterol y la presión arterial son armas eficaces cuando se los necesita. Dejar de fumar también produce grandes beneficios. Al término de un año, el riesgo de un ataque al corazón de un exfumador se reduce en 50%.
Una sesión de ejercicio de 10 minutos
Las directrices recomiendan tres horas semanales de ejercicio ligero y enérgico para mantener el corazón saludable, pero muchas personas que no pueden encontrar el tiempo para sudar 30 minutos la mayor parte de los días no se molestan. "Es el fenómeno de todo o nada", dice Martha Grogan, cardióloga de Mayo Clinic.
¿Pero qué tal 10 minutos al día? Aunque el objetivo de 30 minutos se asocia con una reducción de 70% del riesgo de ataques cardíacos en el período de un año, investigadores de Mayo Clinic analizaron los datos y advirtieron que una caminata ligera de 10 minutos al día puede reducir el riesgo en casi 50% frente a quienes no hacen ningún ejercicio.
El beneficio real varía de acuerdo con la edad, el género, peso y condición física en el punto de partida, y los que están en mayor riesgo son los que más tienen para ganar. "Si uno puede hacer más, entonces es mejor", dice Grogan. "Sin embargo, pequeñas cantidades de ejercicios son mejor que nada". No obstante, los cardiólogos dicen que el objetivo debería ser un entrenamiento diario de 30 minutos.
Mantenerse en movimiento
Incluso el ejercicio regular no es suficiente si uno se halla confinado a un escritorio o a un sofá por el resto del día.
Un estudio de investigadores australianos publicado hace dos años halló que pasar más de cuatro horas al día delante de una computadora o la televisión estaba asociado al doble de serios problemas cardíacos, aun entre personas que hacían ejercicio con regularidad. Los investigadores estudiaron a 4.512 hombres y mujeres, la mayoría de ellos de más de 55 años por un período de cuatro años y los comparó con otros que pasaban menos de dos horas frente a una pantalla.
Estar sentado por tiempos prolongados estaba asociado con mayores niveles de marcadores inflamatorios en la sangre, mayor peso y menores niveles de colesterol bueno, lo que indica que la conducta sedentaria tiene su propia mala biología, más allá de si uno es físicamente activo.
"Para quienes pasan sentados la mayor parte del día, el riesgo de un ataque al corazón es casi el mismo que el de fumar", dice Grogan.
Entre las posibles soluciones, se recomienda levantarse del escritorio cada 30 minutos o incluso trabajar en una computadora de pie. Tomar un paseo para hablar con un colega en lugar de enviar un correo electrónico. O bien, "cuando el decaimiento de las 2:30 de la tarde golpea", dice Lloyd-Jones, "conviene dar un paseo de 10 minutos antes que ir por una golosina. El beneficio comienza tan pronto como uno se levante".
Hay que armar una rutina diaria. Usar las escaleras en lugar del elevador; o, no buscar un lugar para acortar la caminata en el estacionamiento, por ejemplo.
No se preocupe, sonría
En su nuevo libro sobre salud cardíaca, Heart 411, los doctores Marc Gillinov y Steven Nissen, de Cleveland Clinic, describen un estudio realizado por investigadores de la Universidad del Estado de Wayne, quienes calificaron las sonrisas de 230 jugadores de béisbol antes de 1950, sobre la base de imágenes de archivo. Luego observaron la longevidad promedio de los jugadores: los que no sonreían, llegaban a los 73 años; los que lo hacían parcialmente, a los 75. En tanto, los que tenían una gran sonrisa llegaban a los 80 años.
Aunque no se trata de la ciencia más sólida, es consistente con otra investigación que vincula la salud emocional a un menor riesgo de enfermedad cardiovascular. En contraste, la depresión, la ira y la hostilidad tienen un efecto perjudicial. Un estudio de la Universidad de Duke de 255 médicos a lo largo de varios años encontró que 14% de los que mostraban una hostilidad por encima del promedio, sobre la base de una prueba de personalidad, habían muerto 25 años más tarde, en gran medida a raíz de una enfermedad cardíaca, frente a sólo 2% de quienes habían terminado con niveles de hostilidad por debajo del promedio.
Comer vegetales
Cumplir con las recomendaciones nutricionales es el reto más difícil para la mayoría de los estadounidenses, según los datos de la American Heart Association. Una de las posibles soluciones es centrar las compras en los pasillos perimetrales de los supermercados, que es el lugar donde se hallan los productos frescos y no procesados, en general considerados más saludables para el corazón que los más ricos en calorías y demasiado salados que suelen encontrarse en los pasillos centrales de las tiendas, dice Amparo Villablanca, cardióloga de la Universidad de California.
Villablanca aconseja a los pacientes "no poner barro en sus motores". Y agrega: "Uno tiene que conseguir que la gente piense en sus cuerpos como en una máquina bien afinada".
Asimismo, Sharonne Hayes, cardióloga de Mayo Clinic, añade: "No hay que saltarse el desayuno". Si uno no come por la mañana, pondrá en marcha procesos metabólicos "que lo llevan a comer más durante el resto del día".
Dormir bien
El papel del sueño en la protección del corazón está subestimado, dice Grogan, de Mayo Clinic. "Dormir una hora menos de lo que necesita cada noche, es como trasnochar toda la semana", dice. La privación crónica del sueño puede derivar en un aumento de la presión arterial, aumento de peso e incremento de riesgo de diabetes, puntualiza.

Firma de Bono levanta vuelo con Facebook y Yelp


Tras varias apuestas fallidas, Elevation Partners, cofundada por el líder de U2, acierta con sus inversiones en ambos sitios


Elevation Partners, la firma de inversiones de capital privado ligada a Bono, el vocalista del grupo de rock U2, espera que dos grandes éxitos dejen en el olvido una seguidilla de malas inversiones.
La empresa de Menlo Park, California, está en las etapas preliminares de un esfuerzo por recaudar US$1.000 millones para un nuevo fondo de inversión, indican fuentes cercanas. Se trata de la primera campaña para levantar fondos desde el inicio de Elevation, que fue fundada en 2004 con US$1.900 millones. La firma cuenta con el respaldo de Bono y varios veteranos de la industria tecnológica.
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Bono
Los retornos del fondo de 2004 no habían sido de los mejores debido a las apuestas fallidas en el fabricante de teléfonos inteligentes Palm Inc., en la editorial de revistas Forbes Media LLC y otras dos compañías. Los ingresos no habían superado el dinero que había invertido Elevation.
No obstante, eso cambió luego de que Elevation comprara lo que un inversionista cataloga como "un boleto de lotería". La salida a bolsa de Facebook Inc., anunciada el mes pasado, resultaría en una ganancia de US$1.400 millones para el fondo si el precio de salida se ubica en la parte alta de las previsiones. Mientras tanto, el valor de la participación de Elevation en Yelp Inc. casi se ha triplicado desde el debut bursátil, hace unas semanas, del sitio web de reseñas de negocios.
Los éxitos de Facebook y Yelp elevaron el rendimiento promedio anualizado de Elevation a 11%, después de gastos y honorarios, según un documento al que tuvo acceso The Wall Street Journal. Los retornos fueron calculados al 30 de septiembre y es probable que hayan mejorado desde entonces.
Sin el impulso de Facebook y Yelp, probablemente Elevation ni siquiera se habría molestado en tratar de recaudar dinero para un nuevo fondo de US$1.000 millones, indican fuentes cercanas.
Por el momento, los potenciales inversionistas en principio parecen ver con buenos ojos un nuevo fondo, en gran parte debido a los conocimientos de Elevation y esperanzas de que aparezca otro éxito como Facebook, según personas al tanto. Muchas firmas de capital privado obtienen sus ganancias comprando participaciones en compañías atribuladas para reestructurarlas, en lugar de aspirar a lucrar con salidas a bolsa.
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Roger McNamee, junto a su banda Moonalice.
Algunos inversionistas en otros fondos de capital privado cuestionan el tiempo que el cofundador y rostro público de Elevation, Roger McNamee, dedicará a la búsqueda de nuevas inversiones. McNamee pasa mucho tiempo viajando con su banda de rock, Moonalice, y dando conferencias sobre las últimas tendencias tecnológicas.
McNamee "ha desempeñado un papel significativo en el fondo inaugural de Elevation y lo seguirá haciendo", señaló una fuente cercana al fondo de capital privado, que comparte su nombre con una canción de U2. Bono, otro de los fundadores de Elevation, no se inmiscuye en las operaciones cotidianas de la compañía aunque en ocasiones trata de captar inversionistas o compañías.
El presidente ejecutivo de Yelp se reunió con todos los socios de Elevation antes de que la firma invirtiera US$100 millones en el sitio en 2010.
Elevation "tuvo un pequeño problema en el primer fondo", señala Philip Horsley, uno de los fundadores de Horsley Bridge Partners, un fondo que invirtió unos US$50 millones en Elevation en 2004. "En general, al primer fondo le irá bien". La firma no pudo ser contactada para que comente sobre el nuevo fondo.
Elevation invirtió US$270 millones en Facebook en varios tramos a partir de fines de 2009, comprando acciones de empleados y de Peter Thiel, uno de los primeros inversionistas en la red social. Por su parte, la posición inicial de US$100 millones en Yelp valdría ahora cerca de US$270 millones.
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Los Eskenazi, la familia que apostó en grande y perdería en grande con YPF


BUENOS AIRES —Hace algunos años, la familia argentina Eskenazi logró el negocio del siglo al obtener 25% del productor de gas y crudo más grande de su país, YPF SA, sin poner ningún dinero inicial sobre la mesa.
Pero ahora que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner avanza en su plan de nacionalizar YPF, los Eskenazi podrían terminar pagando muy caro por su apuesta.
Aunque el gobierno ha indicado que no expropiará, por ahora, la participación de la familia en la empresa, impondrá una nueva política de dividendos que haría difícil, si no imposible, que los Eskenazi paguen la montaña de deuda que asumieron para hacer posible la compra.
De hecho, el equipo de gestión del accionista mayoritario de YPF, la española Repsol YPF SA, cuya participación pasará de 57% a 6%, resumió contundentemente la difícil situación de sus socios argentinos.
"Evidentemente está más clavado el que no es expropiado que el que está expropiado", dijo esta semana el presidente de Repsol, Antonio Brufau, en referencia al dilema de los Eskenazi, que según él le deben a Repsol US$1.900 millones.
Los Eskenazi, que poseen una participación en YPF a través de su firma de inversiones Grupo Petersen, no respondieron a solicitudes de entrevista.

Argentina
Sebastián Eskenazi (der.), presidente ejecutivo de YPF, y la presidenta Cristina Fernández de Kirchner durante la inauguración en 2008 de una plataforma petrolera.
El problema de los Eskenazi es que se comprometieron a pagar sus deudas a Repsol y al resto de los acreedores con los dividendos de YPF. Sin embargo, tras la nacionalización, el gobierno ha anunciado que usará las ganancias de la petrolera para aumentar la decreciente producción de la compañía.
"Más allá de la pérdida de control en YPF, el impacto inmediato de esta nacionalización será una probable suspensión de pagos del Grupo Petersen", señaló Exane BNP Paribas en una nota.
En 2008, el Grupo Petersen financió la compra de 14,9% de YPF con un préstamo garantizado por valor de US$1.000 millones de un grupo de bancos liderado por Credit Suisse, según la firma de abogados Cleary Gottlieb, que representó al holding en la operación. El grupo también obtuvo de Repsol un crédito de US$1.000 millones y acciones.
Al año siguiente, el Grupo Petersen obtuvo otro 0,1% de YPF y en 2011 compró un 10% adicional, financiando la operación con otro préstamo garantizado de US$700 millones de un grupo de bancos liderado por Banco Itaú y Credit Suisse. Repsol aportó otro crédito de unos US$625 millones, según Gottlieb.
En 2008, Moody's Investors Services advirtió que cualquier cambio en los términos del acuerdo podía ser problemático para el Grupo Petersen.
"Es importante destacar que el acuerdo compromete a ambos accionistas a mantener la política de dividendos de YPF en 90% de las ganancias al menos hasta el pago del préstamo, y que cualquier cambio en esta disposición constituiría una cesación de pagos bajo las condiciones del préstamo", añadió Moody's.
Pierde atractivo
Brufau apuntó que la capacidad de los Eskenazi para cumplir con sus obligaciones con los acreedores dependía de si la familia podría vender su participación en YPF a un precio razonable. Sin embargo, las acciones de petrolera han perdido más de 60% de su valor en lo que va del año, y la familia podría verse obligada a encontrar un comprador dada la incertidumbre sobre el futuro de YPF en manos estatales.
Los Eskenazi, que hasta hace poco tenían una estrecha relación con la presidenta Fernández de Kirchner y su difunto esposo y predecesor, Néstor Kirchner, han mantenido un perfil extremadamente discreto en YPF. Sebastián Eskenazi, presidente ejecutivo de YPF, nunca habló en conferencias telefónicas con inversionistas o dio entrevistas.
Su padre y sus dos hermanos formaron parte de la junta directiva de la empresa a pesar de que la familia tenía poca o ninguna experiencia en la industria petrolera antes de asumir cargos en YPF.
Creado en 1920, el Grupo Petersen se concentra en los sectores de construcción, ingeniería, banca y agricultura.
Durante años, Fernández de Kirchner alabó a los Eskenazi, y el año pasado reconoció a la familia por haber mejorado la gestión de YPF. Sin embargo, la relación se rompió el año pasado cuando Argentina se convirtió en importador energético neto.
El ministro de Planificación, Julio De Vido, que tiene ahora las riendas de YPF, anunció el martes que el futuro de los Eskenazi como accionistas está por verse. "Veremos cuál es su actitud", señaló el funcionario.

miércoles, 11 de abril de 2012

El hombre de los retornos de 400%


Un día a finales de 2010, media docena de inversionistas ricos y administradores de portafolios se reunieron en una oficina en el centro de Manhattan. En conjunto, manejaban más de US$1.000 millones. Tenían acceso a los más exclusivos fondos de cobertura y sociedades de inversión, y a menudo se codeaban con la élite de Nueva York, Greenwich y Palm Beach.
Pero ese día, se habían reunido para escuchar a un desconocido que había abandonado sus estudios universitarios y averiguar cómo había conseguido un rendimiento mucho mejor que el de todos ellos.
El desconocido, Allan Mecham, había estado registrando rendimientos alucinantemente altos durante una década en un pequeño fondo de inversión privada llamado Arlington Value Management, y muchos de los hombres de Wall Street consideraban subir a bordo. Durante casi dos horas, lo llenaron con preguntas. ¿Dónde había obtenido su experiencia en negocios? Leo un montón, respondió él. ¿Tenía un MBA? No. Dejé la Universidad, decía. ¿Tenía un inteligente modelo de computación o algoritmo? No, aseguraba. No uso demasiado hojas de cálculo. ¿Podía el grupo dar un vistazo a sus análisis de inversión? No tengo nada de eso, contestaba. Todo está en mi cabeza. Los inversionistas estaban desconcertados. Bueno, ¿podría al menos decirles hacia dónde pensaba que se dirigía el mercado bursátil? "No tengo idea", contestó Mecham.
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Allan Mecham, en su oficina.
Al término de la reunión, "la mayoría de la gente salió del lugar desconcertada", dice Brendan O'Brien, un gestor de dinero de Nueva York que estaba allí. "Ellos esperaban ver a un tipo muy elegante y locuaz. Pero en cambio decían que no podían entender por qué no tendría una opinión sobre el mercado, teniendo en cuenta que a los administradores de dinero se les paga para tener una visión sobre el mercado". Mecham había enfrentado ese tipo de desconcierto antes, razón por la cual rara vez se reúne con potenciales inversionistas. Es difícil vender su producto a una industria que está acostumbrada a algo muy diferente. Después de todo, de acuerdo con sus reglas, él ni siquiera debería estar en el negocio.
Durante un período de 12 años, hasta finales de 2011, Mecham, que en la actualidad tiene apenas 34 años, ha ganado un sorprendente retorno acumulado de más de 400% mediante la inversión en acciones de empresas de EE.UU., en gigantes como Philip Morris, AutoZone y PepsiCo. Ese desempeño inversionista deja mordiendo el polvo a los índices bursátiles y a la mayoría de los fondos de inversión. De los miles de fondos de inversión en EE.UU., sólo un puñado de fondos orientados a las acciones ha tenido mejor desempeño, según Lipper. Y en gran medida, Mecham ha alcanzado semejantes resultados sentado en un sillón en una oficina que posee en la planta alta de un restaurante de tacos, en Salt Lake City.
Mecham no luce, no habla ni actúa como un típico administrador de Wall Street. Tiene voz suave. No usa jerga. Se viste como si trabajara en una librería, con una camisa de rayas y una corbata lisa. Y la historia de su éxito, sin duda, dice mucho acerca de los defectos de la industria de la gestión de fondos. Según su propia versión, Mecham no tiene una poción mágica o un increíble algoritmo; lo más extraordinario de este joven es lo común que resulta. Sin embargo, su enfoque de inversión se basa en un puñado de tácticas de sentido común —centrarse en unas pocas acciones, por ejemplo, y evitando o ignorando el análisis estadístico de corto plazo— que las grandes firmas de gestión de dinero, o bien no pueden utilizar o se muestran renuentes a probar. Escépticos y admiradores por igual, coinciden en que el enfoque de Mecham implica un potencial de riesgos más alto de lo normal de pérdidas cuantiosas. Russ Kinnel, director de investigación de fondos de Morningstar, dice que sería poco probable que la mayoría de los clientes de fondos corriera ese riesgo. "Los fondos de pensiones, consultores e inversionistas en general se guían más por los puntos de referencia tradicionales", señala Kinnel.
Pero aun así, sería un poco exagerado caracterizar a Mecham como un rebelde; él es un hombre, después de todo, para quien una de las cosas más destacadas que le ocurrieron el año pasado fue un viaje a Omaha (a donde llevó a su novia para participar de la conferencia anual de inversión de Warren Buffet). Al igual que casi cualquier otro administrador en el negocio, Mecham dice que le gustaría recaudar más capital para invertir —su firma es pequeña, con US$80 millones bajo gestión. Sin embargo, por ahora, el puñado de profesionales que ha saltado a su bando está contento de mantener el fondo como una joya sin descubrir. Está claro que varios piensan que se encuentran en algo especial.
Después de la incómoda reunión en Nueva York, O'Brien, que dirige Gold Cost Wealth Management, se sentía intrigado como para averiguar un poco más, y tras pasar meses hablando con Mecham y comprobando sus resultados, decidió dar el salto, invirtiendo más de US$1 millón con este "desconocido". "Para usar una analogía con el deporte", dice que descubrir a Mecham era como "uno de esos raros momentos en que una estrella queda sin equipo cuando comienza su mejor momento".
En el mundo de la inversión privada, donde los administradores de dinero operan sin las revisiones, balances y el escrutinio que deben soportar los grandes fondos de inversión, muchos de aquellos fondos no tienen que registrarse ante la Comisión de Bolsa y Valores, en especial si son pequeños y si las grandes empresas de investigación como Morningstar no realizan un seguimiento de su desempeño. Con un mínimo de participación en esos fondos a menudo muy altas —la apuesta inicial en Arlington Value es en general de por lo menos US$1 millón— los inversionistas tienen un incentivo aún mayor para hacer sus propias auditorías.
En el caso de Mecham, la fe reside en alguien cuya formación es muy inusual para la industria. Mecham asistió a una universidad comunitaria y a la Universidad de Utah por dos años, pero pronto después puso en marcha un club de inversión, dice, y en comparación le resultaba aburrido lo que hacía en la universidad. En cambio, leía libros sobre inversión y negocios. "Tenía 19 años", recuerda. "Me quedaba levantado hasta las 3.30 de la mañana, devorando esas cosas". Salt Lake City es una ciudad pequeña, donde las personas se conocen entre sí, y un compañero de clase conocía gente de Wasatch Advisors, una compañía local de fondos de inversión. Mecham consiguió trabajo allí y al final decidió no retornar a la universidad, eligiendo quedarse en la empresa.
Poco más de un año después Mecham decidió que él mismo podía administrar el dinero. Recaudó capital semilla, menos de US$200.000, dice, y en 1999 lanzó su fondo a la experimentada edad de 22 años. Desde entonces, las recomendaciones personales han atraído a más inversionistas, los cuales ahora suman 120, de los cuales el 75% se identifican como "personas con grandes fortunas".
Su modelo de inversión es similar al de Warren Buffett. Mecham busca empresas con buenos prospectos a largo plazo, un flujo de caja fuerte y sólidas barreras de entrada para posibles competidores. Además, recalca la importancia de sentarse y no hacer nada. "la actividad es la enemiga de los retornos", dice. Su portafolio es bastante pequeño, usualmente sólo posee entre seis y 12 acciones.
Como a menudo señalan los sabios del mundo de las inversiones como Buffett, la gente en Wall Street está sujeta a una enorme presión para cumplir. Si hacen una gran apuesta y no funciona, los clientes saldrían disparados, y en general serían despedidos o echados. Lo mismo ocurre con cómo los administradores reaccionan a las noticias a corto plazo en el mercado. Mecham dice que una de sus grandes ventajas frente a los administradores de Wall Street es que él es libre de ignorar el "ruido, como la obsesión trimestral sobre las ganancias a corto plazo, que a menudo impulsan los precios de las acciones fuertemente hacia arriba y abajo provocando las estampidas de los inversionistas. La primera pregunta que él hace sobre cualquier inversión, dice, es dónde estará en 10 años o más: "Uno tiene que tener un alto grado de confianza en los flujos de efectivo durante la próxima década". Mecham dice que en contraste, el típico administrador de fondos de inversión es como alguien que fue contratado para correr un maratón, sólo para que sus clientes anuncien que van a comparar sus tiempos cada 100 metros con los de un velocista olímpico corriendo una carrera. "Es un proceso miope", dice con resignación.
¿A dónde se dirige Arlington en el futuro? Mecham dice que no pondrá en peligro su estrategia para jugar el juego de Wall Street. Está perplejo de que tanta gente espere que él tenga una amplia canasta de acciones y siga una referencia, como el S&P 500. "Es ridículo pensar que en este mundo competitivo, uno va a encontrar ideas brillantes todos los días", dice. "El mundo no se funciona de esa manera".

Keynes, el inversionista

Nadie se identifica como Keynesiano en estos momentos, al menos nadie entre los gestores de fondos, lo cual es una lástima.
Un nuevo análisis del desempeño de las inversiones de John Maynard Keynes muestra que el economista británico fue uno de los mejores inversionistas del siglo pasado. Al comprender las razones detrás del éxito de Keynes, los inversionistas pueden tener un entendimiento más acabado de por qué tantos de los gestores de fondos actuales no tienen un desempeño tan estelar.
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Más allá de su opinión sobre las teorías económicas sobre la intervención estatal en la economía, Keynes (1883–1946) siempre ha tenido una reputación extraordinaria como inversionista. Hasta ahora, sin embargo, nadie se había tomado la molestia de reconstruir su historial de inversiones.
David Chambers y Elroy Dimson, académicos de la Universidad de Cambridge y London School of Economics, respectivamente, han dedicado buena parte de los últimos años a desmenuzar los portafolios de Keynes.
Los resultados muestran que los retornos de Keynes fueron extraordinarios y la forma en la que los consiguió es aún más increíble.
Entre 1924 y 1946, mientras escribió numerosos libros y transformaba el sistema monetario global, Keynes encontró el tiempo para dirigir el fondo de King's College en la Universidad de Cambridge.
En ese lapso, según Chambers y Dimson, el desempeño de Keynes superó al de la bolsa británica en un promedio de ocho puntos porcentuales anuales, ajustado por riesgo.
Inversionistas de la talla de Benjamin Graham,Peter Lynch, John Templeton y Warren Buffett superan al mercado por un promedio anual de entre tres y 13 puntos porcentuales a lo largo de sus carreras. Sin embargo, la mayoría de ellos no tuvo que lidiar con la Gran Depresión o la Segunda Guerra Mundial.
¿Cómo lo consiguió Keynes?
A través de la flexibilidad, resistencia e independencia.
Keynes comenzó como lo que hoy llamaríamos un gestor "macro", alguien que interpreta las señales monetarias y económicas para comprar y vender acciones, bonos y efectivo. Negociaba con divisas extranjeras y materias primas. Como director del Banco de Inglaterra, Keynes tenía acceso a información privilegiada sobre los cambios de tasas de interés, aunque no hay evidencia de que la haya usado en sus inversiones.
No obstante, Keynes no era un buen gestor macro. Se quedó rezagado frente a la bolsa británica hasta 1928 y un 83% de su portafolio primario estaba en acciones antes del desplome de 1929.
"Es difícil anticiparse a los mercados) ", dijo Chambers. "Keynes tuvo problemas con ello y no logró prever el colapso de 1929 a pesar de contar con una incomparable red de fuentes de información".
Luego Keynes hizo una serie de cambios radicales: pasó de ser un asignador de capital a un seleccionador de acciones. Prefirió invertir en empresas pequeñas y medianas subvaloradas.
Keynes también hizo apuestas titánicas en industrias qué él consideraba que estaban a buen precio. Para 1936 tenía un 66% de su portafolio en acciones mineras y nada en acciones de bancos o de empresas de energía. Las mineras de oro sudafricanas, previó correctamente, se beneficiarían de la caída en los valores de las divisas.
Keynes no sólo fue un pionero en poseer acciones cuando la mayoría de los grandes inversionistas prefería los bonos, sino que también tenía apetito por el riesgo, concentrando hasta la mitad de sus activos en cinco inversiones, o sus "mascotas" como las llamaba. Keynes se aferraba a sus acciones por más de cinco años.
Medio en broma, llegó a proponer "que la compra de una inversión sea tan permanente e indisoluble como el matrimonio". (Actualmente, el fondo promedio estadounidense de acciones tiene apenas un 19% en sus cinco inversiones principales y mantiene en su poder a una acción cualquiera por apenas 15 meses).
El "diferencial de error" del portafolio de Keynes, es decir la cantidad en la que se comportaba de forma diferente que el mercado en general, era casi cuatro veces más alto de lo normal en los fondos institucionales de hoy en día, indicaron Chambers y Dimson.
Keynes no era simplemente alguien a quien le gustaba llevar la contraria. Era el epítome de su propia definición de un inversionista a largo plazo: "excéntrico, poco convencional e imprudente a los ojos de la opinión tradicional". Para emular a Keynes "usted debe ser idiosincrático", dijo Chambers. "Eso es algo fácil de decir, pero mucho más difícil de ejecutar".
Una de las mayores ventajas de Keynes, aseguran Chambers y Dimson, fue que la junta de King's College le dio la autoridad total para invertir a su gusto.
Hoy en día tal libertad sólo se encuentra en firmas pequeñas como Fairholme, FPA, Longleaf y Yacktman, para mencionar algunas, que operan independientemente y no se doblegan ante sus clientes. Esa libertad, por supuesto, conlleva el riesgo de retornos horribles a corto plazo y la posibilidad de que los mejores talentos se vayan.
En la mayoría de las grandes firmas de inversión, los gestores de portafolio deben invertir en estrechas "cajas de estilo" y seguir el desempeño de sus pares. La orden máxima de las dubitativas firmas de gestión de activos de hoy en día es asegurarse que sus carteras nunca se desvíen de los resultados del promedio. Eso le quita el incentivo a los clientes de salir en desbandada y le permite a las firmas seguir ganando comisiones, maximizando así sus propios retornos, a la vez que minimizan los de sus clientes.


domingo, 8 de abril de 2012

¿Será Apple la primera empresa de US$1 billón?


El meteórico ascenso de Apple está lejos de finalizar.
Gene Munster, analista de Piper Jaffray, proyecta que las acciones de Apple alcanzarán US$1.000 en 2014 y la empresa se convertirá en la primera en tener una capitalización de mercado de US$1 billón (millón de millones). Al margen de la excesiva exuberancia de los inversionistas, "creemos que la verdadera historia es el crecimiento de las ganancias", dice Munster.
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Las acciones de Apple superaban los US$630 y establecían un nuevo récord. El título ha subido 56% este año y la empresa tiene un valor de mercado de unos US$587.000 millones, según datos de FactSet.
"Pese a la ley de los grandes números, creemos que la oportunidad en los aparatos móviles (iPhone y iPad) es lo suficientemente grande como para que Apple incremente sus ganancias en más de 20% en los próximos tres años", dice Munster.
Apple ha empezado la semana con buenas noticias. Ayer, Brian White, de Topeka Capital Markets, lanzó su cobertura de la empresa con un precio objetivo de US$1.001. El analista dijo que "no hay fin a la vista" para todo el optimismo que rodea a la compañía.
Munster, sin embargo, menciona lo que podría salir mal.
"El riesgo clave para la historia de Apple es el ritmo de innovación", afirma. "Aunque no hemos visto nada que nos haga creer que la innovación se desacelerará, es la barrera fundamental que existe entre las acciones a US$600 y US$1.000".
Dicho eso, los pros en gran parte superan los contras en esta etapa del juego de Apple, dice.
Y para rematar: "Aunque parece que prácticamente todos los inversionistas (profesionales y particulares) y analistas tienen algo positivo que decir sobre Apple, el múltiplo de las acciones no sugiere que hay una excesiva exuberancia de los inversionistas", sostiene Munster.

La prueba de fuego para un prodigio de Internet


Dropbox Inc. siguió al pie de la letra el manual para poner en marcha una empresa en Internet.
Fue así como la compañía de intercambio de archivos en línea se convirtió en una inversión codiciada en Silicon Valley y atrajo US$250 millones de capitalistas de riesgo y acumuló una valuación de US$4.000 millones. Incluso aseguró la inversión de dos celebridades, Bono y The Edge, integrantes del grupo irlandés U2.
Ahora viene la parte difícil: estar a la altura de su popularidad.
Con esa valuación, Dropbox vale lo mismo que compañías con varios miles de millones de dólares en ingresos como Cablevision Systems Corp. y Expedia Inc.
La compañía ha acumulado más de 50 millones de clientes que usan su software para almacenar y recuperar sus fotos, documentos y videos desde dispositivos conectados a Internet.
Dropbox está ahora pisando el acelerador para mantener su tasa de crecimiento y probar que su negocio es sostenible. La empresa de 100 empleados se mudó hace poco a una oficina de 8.000 metros cuadrados en San Francisco donde planea contratar multitudes de ingenieros y gerentes de productos.
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Drew Houston, fundador y presidente ejecutivo de Dropbox Tiene 29 años.(Photo by Johannes Simon/Getty Images) Published Credit: Getty Images
La empresa también está forjando alianzas con fabricantes de aparatos electrónicos y diseñadores de aplicaciones para llevar sus servicios a dispositivos móviles y televisores. Y está ofreciendo un servicio corporativo premium donde compite con otras empresas nuevas, como Box Inc.
Al mismo tiempo, Dropbox debe competir con gigantes que incluyen a Apple Inc., Microsoft Corp. y Amazon.com Inc., los cuales ofrecen almacenamiento e intercambio de archivos en línea. Google Inc. está a punto de lanzar su propio servicio de almacenamiento en nube llamado Cloud Drive, dicen personas al tanto.
Drew Houston, el fundador y presidente ejecutivo de Dropbox de 29 años de edad, dice que no invierte mucho tiempo pensando en la competencia o si está a la altura de una gran valuación. En lugar de eso, dice que se concentra en conformar un equipo que pueda satisfacer sus grandes ambiciones.
"Las compañías no mueren por ser absorbidas por sus competidores, sino de las heridas que ellas mismas se causan", señala Houston. "No tienen disciplina, sus mejores empleados se frustran, persiguen cosas que no son centrales para su negocio y se vuelven demasiado confiadas debido a un éxito inicial".
En 2007, cuando estudiaba en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, él y un compañero, Arash Ferdowsi, cofundaron Dropbox después de frustrarse con los archivos adjuntos en los correos electrónicos y de olvidar con frecuencia sus memorias USB.
Ese mismo año, Microsoft lanzó el servicio de almacenamiento SkyDrive, en momentos en que las empresas de tecnología empezaron a ver el valor de llevar a los consumidores a la nube. En 2009, el entonces presidente ejecutivo de Apple, Steve Jobs, intentó adquirir Dropbox, pero Houston rechazó la oferta.
En octubre pasado, Apple lanzó iCloud, y hasta la fecha, más de 100 millones de consumidores han abierto cuentas en el servicio. Amazon también presentó el año pasado su servicio de almacenamiento en línea Cloud Drive. Microsoft, entre tanto, está tratando de reiniciar SkyDrive.
Pese a esta competencia, firmas de capital de riesgo como Index Ventures y Benchmark Capital se lanzaron el año pasado a invertir en Dropbox. Houston no quiso revelar los ingresos de la empresa pero señaló que es rentable, a pesar de que sólo una minoría de sus usuarios paga por el servicio (US$10 al mes por 50 gigabytes de almacenamiento).
Este interés ha generado presión para que la compañía recompense a sus inversionistas iniciales con una nueva ronda de financiación.
Houston señala que por el momento no está concentrado en una salida a bolsa y que Dropbox no necesita más capital. "No pensamos que la financiación u otros hitos son nuestra meta", apunta.in