jueves, 5 de enero de 2012

¡Yo invito!: La cuenta de bar de US$105.000


El mundo de Twitter está en revuelo después que se publicara una foto de una increíble cuenta pagada en un bar de Dubai.
El recibo es del Cavalli Club, el elegante bar del Hotel Fairmont en Dubai, tiene fecha del lunes a las 3:19 a.m. El total: US$105.000 y eso no incluye la cena, sólo las bebidas. Sin embargo, aparentemente incluye una tajada de torta de cumpleaños, lo que sugiere que esta parranda épica al menos celebró algo.
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La identidad y la nacionalidad del que pagó por la cuenta no se conoce. Sin embargo la cuenta, que fue confirmada por el club, se ha visto como una señal de que la extravagancia ha regresado a Dubai, la cual tuvo serios problemas de efectivo en 2009. Según el gerente de operaciones de Cavalli Club, las cuentas de US$105.000 o más ahora son cosa común.
¿Qué tomó el misterioso bebedor (o bebedores)? He aquí algunos de los artículos en el recibo, lo cual dice tanto de lo que cobra extra el Cavalli Club como del estado de hiper consumo en Medio Oriente.
– Una botella de 6 litros de Champaña Cristal – US$35.000
– Dos botellas de dos litros de Cristal por US$19.000
– 13 Botellas de Roederer Cristal por US$23.000 (o cerca de US$1.800 cada una).
– 24 Coca-Colas de dieta a US$6 cada una.
– 10 Red Bulls a US$7,80 cada uno
– Una botella de tres litros de vodka Cavalli a US$1.341.
– Cuatro botellas de Chivas por US$1.181
El pedazo de torta fue lo más barato de la noche, costando "apenas" US$32.

Los algoritmos que pueden cambiar nuestra vida


Nuestros prejuicios nos arruinan. Al tomar decisiones, vemos lo que queremos ver, ignoramos las probabilidades y minimizamos los riesgos que pueden echar por la borda nuestras esperanzas.
Lo que es peor, "a menudo nos sentimos confiados aunque estamos equivocados", escribe Daniel Kahneman, en su nueva obra maestra sobre la psicología y la economía titulada Thinking, Fast and Slow (algo así como "Pensando, Rápido y Lento"). Un observador objetivo, escribe, "tiene más probabilidad de detectar nuestros errores que nosotros mismos".
El año que comienza traerá muchas historias impactantes acerca de iPads y salidas a bolsa. Pero un tema más importante comienza a surgir: la forma en que el análisis de información procedente de gigantescas bases de datos empieza a influir en nuestras decisiones cotidianas de negocios. Se le puede llamar análisis de datos o ciencia de la toma de decisiones, pero más allá del nombre esto representará un cambio mucho más radical en nuestra vida que el iPad 3.
Los sistemas computacionales ahora son lo suficientemente poderosos y sutiles para ayudarnos a reducir nuestros prejuicios a la hora de tomar decisiones. Y la clave es que esto sucede en tiempo real. Inevitablemente, el "observador objetivo" será una especie de base de datos orgánica y en constante evolución.
Estos sistemas pueden producir millones de millones de bits de información, analizarlos por medio de algoritmos inteligentes y presentar las observaciones para uso inmediato.
THEGAME

En el futuro, todos jugaremos 'Moneyball' como Billy Beane, usando analítica de tiempo real.
Ni nosotros ni las computadores son perfectas, pero en conjunto, podemos neutralizar nuestros prejuicios al momento de poner precio a un auto, recetar un medicamento o desplegar un equipo de ventas.
Se trata, en el fondo, de depender menos de los presentimientos y más de los hechos. ¿Cree saber algo sobre los bonos hipotecarios? Estos sistemas son de tal escala que pueden analizar el valor de decenas de miles de valores respaldados por hipotecas y desglosar la capacidad de pago de decenas de millones de deudores hipotecacarios. Tal sistema acaba de ser desarrollado para Wall Street.
Probablemente le disguste la idea de que las máquinas puedan mejorar o incluso reemplazar el juicio humano, pero probablemente también le disgustan los huracanes y los terremotos. El auge de de máquinas es igual de inevitable y de indiferente a su desprecio.
Los empresarios han tenido fantasías de racionalismo durante décadas.
Hasta hace poco, esos sueños se habían visto frustrados por el costo de almacenamiento, la lentitud de las velocidades de procesamiento y la avalancha de información. Estos obstáculos, sin embargo, comienzan a ser resueltos.
"Hemos llegado al punto en el que la tecnología realmente empieza a funcionar", dice Michael Lynch, presidente ejecutivo de Autonomy Corp. Hewlett-Packard Co. acaba de desembolsar US$11.000 millones por Autonomy, que absorbe "datos no estructurados" para luego aplicar estos enfoques analíticos.
Por supuesto, el optimismo sobre estas empresas puede ser excesivo. Las valoraciones se han disparado y, seguramente, algunas compañías fracasarán en el camino. Eso no importará mucho a largo plazo.
"Existe toda una gama de cosas que no era posible hacer hace cinco años", dice Arnab Gupta, presidente ejecutivo de Opera Solutions Inc., una firma de análisis de datos de Nueva York, cuya valoración bordea los US$500 millones. "Algunos años atrás, lanzar un proyecto de 30 mil millones de cálculos separados podría demorar un mes. Ahora se puede hacer en dos a tres horas".
Pronto, una vendedora de medicamentos contará con los datos en tiempo real que le indican esa misma mañana que se concentre en los médicos usuarios de las redes sociales, quienes por lo mismo tienden a ejercer mayor influencia entre sus colegas, dice Dhiraj Rajaram, fundador de la compañía de análisis de datos Mu Sigma. La semana pasada, Mu Sigma recaudó US$108 millones en capital de riesgo por parte de General Atlantic y Sequoia Capital.
Rajaram cree que los analíticos eventualmente serán la norma, lo cual agilizará los ciclos de negocios y la adaptación. "Conforme las computadoras mejoran, nuestras vidas se vuelven más complejas. Crean nuevos problemas al mismo tiempo que resuelven problemas antiguos".
Hasta que llegue ese momento, debemos sentir una sensación de comodidad—por difícil que sea—ante la noción de que las máquinas nos ayudarán a eliminar nuestras peores tendencias humanas.
Kahneman lo formula de manera oportuna: "A menudo no contemplamos la posibilidad de que no contamos con la evidencia que debe ser fundamental para emitir un juicio. Lo que vemos es todo lo que hay".

La brillante idea de un niño científico desata una tormenta eléctrica en Internet


NORTHPORT, EE.UU.—Un nuevo método para captar energía solar ha polarizado a los científicos alrededor del mundo y encendido un feroz debate en Internet, donde el joven innovador ha sido llamado desde extraterrestre hasta agente de una conspiración global. El científico en cuestión es Aidan Dwyer, de tan sólo 13 años.
A mediados del año pasado, Aidan ganó una competencia nacional de ciencia con lo que aparentaba ser una idea brillante: su investigación parecía demostrar que los paneles solares organizados como las hojas de un árbol captan la luz solar con mayor eficiencia que la disposición tradicional.
GENIUS

Aidan Dwyer, con su dispositivo tipo rama de árbol.
Muchos en Internet denominaron al adolescente de Long Island como un "genio" que logró un verdadero "avance" en la energía solar. Otros lo elogiaron por corroborar que los diseños naturales son superiores a los del hombre. Pero hubo un pequeño problema: para probar su hipótesis, Aidan había hecho mediciones incorrectas.
Conforme los lectores descubrían el error, estalló una supernova en Internet. Comentaristas y blogueros atacaron a Aidan. Los blogs criticaron su experimento llamándolo "mala ciencia" y un "absurdo imposible".
Aidan y su familia contemplaron desconcertados cómo extraños en todo el mundo debatían su inteligencia y capacidades, así como su opinión sobre temas normalmente fuera del alcance de los niños de su edad: la política, la evolución y el estado de la sociedad moderna, por ejemplo.
Recibió algunos consejos constructivos, cuenta la madre de Aidan, Maureen. Después hubo gente que era simplemente...".
"Odiosa", interviene Aidan con una sonrisa.
La legitimidad de su idea original aún está por determinarse, aunque los científicos se muestran escépticos. Aidan ahora está modificando su experimento mientras lidia con las tareas del colegio, las visitas a las casas de sus amigos y el toque de queda en su hogar.
De todas formas, no se puede negar que el joven se ha convertido en una sensación. Muchos en la comunidad científica han elogiado su curiosidad intelectual y su estoica habilidad para capear la tormenta de Internet, al elegirlo como orador en varios eventos alrededor del mundo, entre ellos la conferencia anual de innovación de PopTech y una charla en la Universidad de Nueva York. Ha presentado una solicitud provisional de patente para su investigación. Ha recibido, y rechazado, pedidos para ser amigos en Facebook de parte de capitalistas de riesgo.
Tras ver una de sus charlas en YouTube, los organizadores de la Cumbre Mundial sobre la Energía del Futuro en Abu Dhabi invitaron a Aidan a participar y hablar en la ceremonia de apertura este mes.
Aidan y sus padres reconocieron que están un poco asombrados por la atención hacia un proyecto que empezó hace dos años en una caminata por las Montañas Catskill, en el estado de Nueva York. En el viaje, Aidan, entonces de 11 años, se interesó mucho por la estructura de las ramas de los árboles, y las comenzó a investigar.
En su casa en Long Island, sus padres deseaban instalar paneles solares, pero su patio era demasiado pequeño y su techo no era adecuado. Sin embargo, había espacio suficiente para un árbol. Tal vez, postuló Aidan, los árboles organizaban sus ramas de cierta forma para maximizar la captación de luz solar. Si imitaba el diseño de las ramas de los árboles, que siguen un concepto matemático conocido como la sucesión de Fibonacci, reemplazando las hojas con paneles solares, la estructura quizás podría caber en el limitado espacio, verse bien y abastecer la casa.
Al hacer el experimento con dos modelos —un panel solar tradicional y otro receptor solar en forma de árbol— descubrió, con gran satisfacción, que los números procedentes del emulador de árbol eran mayores.
Tras ganar un reconocimiento del Museo Estadounidense de Historia Natural, el informe se hizo viral y atrajo elogios y ataques.
Los críticos hicieron una observación acertada: Aidan había registrado el voltaje, cuando tenía que haber calculado la potencia eléctrica. Es una falla seria, explica Jan Kleissl, profesor de ingeniería ambiental de la Universidad de California en San Diego.
Hace poco, Aidan mostró a un visitante su nuevo modelo, modificado para responder a sus críticos: un árbol de más de dos metros adornado con paneles solares y pintado de verde. Ahora está midiendo tanto la corriente como la potencia. Por ahora, dice, el árbol sigue superando al panel tradicional. "Pienso que esto realmente podría cambiar el mundo", afirma.