jueves, 27 de octubre de 2011


CDI asegura que puede fabricar más de 1.000 millones de células cardíacas al día y hacerlas de cualquier paciente



Hace algunos años, el investigador James Thomson revolucionó la ciencia al encontrar una manera de acceder a las células madre sin destruir embriones. También vio la oportunidad de abrir una empresa: Cellular Dynamics International, que este año ganó la medalla de oro de los Premios a la Innovación Tecnológica de The Wall Street Journal.
Thomson, que tiene un doctorado en biología molecular y es profesor de biología celular y regenerativa de la Escuela de Medicina de la Universidad de Wisconsin, ya era conocido por demostrar que las células madre —que tienen el potencial de convertirse en cualquier tipo de célula del cuerpo— podían ser aisladas de los embriones humanos. Pero su posterior descubrimiento, que células maduras de piel humana podían convertirse en las llamadas células madre pluripotentes inducidas, conocidas como células iPS, llevó a los investigadores a imaginar que algún día se podría utilizar la tecnología iPS para estudiar enfermedades y tratamientos —o incluso para reparar tejidos del cuerpo enfermos o dañados— sin tener que recurrir a embriones o tejidos y órganos donados.
Cellular Dynamics International
James Thomson es cofundador y director científico de CDI, en Wisconsin.
Cellular Dynamics, o CDI, es la primera empresa conocida que usa tecnología iPS para producir cantidades masivas de células cardíacas de alta calidad, al igual que neuronas, células como las del hígado y las que revisten los vasos sanguíneos. Los investigadores y las farmacéuticas utilizan esas células generadas en el laboratorio para estudiar enfermedades, desarrollar medicinas y hacer pruebas de los efectos secundarios de los medicamentos.
"Esperamos que esto haga el proceso de descubrimiento de medicamentos más rápido y más barato y mucho más seguro para la gente", señala Thomson, director científico de CDI, que en 2004 cofundó con varios colegas de la Universidad de Wisconsin en ese estado.
Una cosa es crear unas pocas células cardíacas en un recipiente en el laboratorio, pero algo completamente diferente es producir grandes cantidades de células genéticamente idénticas, sostiene Anthony L. Komaroff, un profesor de la Facultad de Medicina de Harvard y uno de los jueces de los premios. Es posible que las células iPS sean algún día una poderosa herramienta terapéutica, "pero sólo son útiles si se pueden hacer miles de millones de esas nuevas células cardíacas a la medida", y eso es lo que CDI dice que puede hacer, asegura Komaroff.
CDI afirma que no sólo es capaz de fabricar más de 1.000 millones de células cardíacas al día, sino que también puede hacer células de cualquier individuo, lo que es crucial si las células madre tuvieran que ser colocadas en un paciente con fines terapéuticos. La capacidad de generar células cardíacas de la propia piel del paciente o de sus células sanguíneas, por ejemplo, eliminaría la posibilidad de que el sistema inmunológico viera a las células como agentes invasores y las rechazara.
Al ver el potencial de las células generadas en laboratorio, luego de que se descubriera la tecnología de las células madres embrionarias, a fines de los 90, Thomson y sus colegas sabían que cualquier producción masiva de tales células tendría que provenir de una empresa, porque después de un descubrimiento, los académicos tienden a pasar a la siguiente pregunta de la investigación.
En un principio nervioso acerca de la empresa, Thomson dice que recibió confirmación de un amigo cardiólogo que le explicó que no era raro que los medicamentos fueran retirados del mercado debido a los efectos colaterales. El problema era que no había células cardíacas humanas con las cuales realizar pruebas de toxicología antes de que fueran lanzadas. CDI, pensó Thomson, podría hacer las células necesarias para este tipo de pruebas, y así averiguar qué subgrupo de pacientes podría tener una reacción negativa al medicamento.
CDI tiene unos 50 clientes, en su mayoría farmacéuticas, que ya realizan pruebas de toxicología en las células cardíacas producidas por la empresa, según Thomson. En el futuro, la piel humana y las células producidas por CDI podrían usarse en pruebas de alimentos, champú y jabón, agilizando el proceso y reduciendo la necesidad de usar animales. Con células madre, "uno puede tener acceso a pedacitos del cuerpo por primera vez", sostiene Thomson.