viernes, 26 de agosto de 2011

Lo ultimo en administracion de personal...¿Odia su trabajo? Quizás lo lleve en la sangre


Muchos padres trabajan duro para ayudar a sus hijos a encontrar carreras que vayan a disfrutar, llevándolos a pruebas de habilidades y aptitudes, animándolos a hacer prácticas profesionales o inscribiéndolos en universidades ajustadas a sus intereses. De ese manera, a menudo esperan que sus hijos sean más felices que ellos mismos en sus trabajos.
Sin embargo, un nuevo estudio publicado en el Journal of Applied Psychology sugiere que esos esfuerzos pueden ser en parte inútiles: la tendencia a odiar su trabajo viene de familia.

"Odio mi trabajo", escribió un empleado con artículos de oficina.
Haber nacido con ciertos genes provoca una tendencia a ser más feliz en el trabajo, mientras que otros genes están vinculados a una menor satisfacción laboral, según el estudio realizado por Zhaoli Song, Wendong Li y Richard Arvey de la Universidad Nacional de Singapur. La afirmación contrarresta el sentido común que dicta que sentirse miserable en su empleo es causado por las pésimas condiciones de trabajo, los bajos salarios, el maltrato de los jefes o una carrera con pocas expectativas.
En el estudio a 1.772 personas, los investigadores descubrieron que dos marcadores genéticos, un gen receptor de dopamina y un gen transportador de serotonina, están vinculados con la satisfacción laboral.
Las personas con el gen receptor de dopamina, asociado a la toma de riesgos, el débil control de los impulsos y el trastorno por déficit de atención, tendían a decir que estaban menos satisfechos con sus empleos, mientras que los individuos con el gen transportador de serotonina, vinculado a una menor depresión y una mayor autoestima, tendían a expresar mayor satisfacción sobre sus trabajos.
Estudios más pequeños y menos específicos de gemelos realizados en el pasado, sugieren que los rasgos hereditarios pueden ser responsables de alrededor de 27% de la variación en la satisfacción laboral de las personas.
Los investigadores advierten que los resultados son preliminares, y que la magnitud de los efectos fue pequeña. Si bien a los entrevistados se les preguntó, "¿qué tan satisfecho está con su trabajo en general?", el estudio no analizó las diferencias entre las condiciones específicas laborales, como la remuneración y las actitudes hacia los compañeros de trabajo.
No obstante, "nuestros resultados apoyan la herencia de la satisfacción laboral", indica el estudio. "Los gerentes deberían tener en cuenta", añade, que mejorar las condiciones de trabajo puede no ser suficiente para hacer que algunas personas se sientan más a gusto. "En cambio, hay diferencias individuales muy estables relacionadas con la genética que lleva parcialmente a los empleados a estar satisfechos o insatisfechos con su trabajo", sostiene el documento académico. Los investigadores plantean incluso la posibilidad de identificar ciertos genes relacionados con el liderazgo y el espíritu empresarial que podría ayudar a las personas a planificar sus carreras.
Los hallazgos podrían implicar que los padres que odian sus trabajos tendrán que trabajar aún más duro para enseñar a sus hijos a amar su trabajo.

sábado, 20 de agosto de 2011

Algo sobre cultura organizacional...Google y Motorola: el encuentro de dos culturas de eras distintas

Sanjay Jha, presidente ejecutivo de Motorola Mobility Holdings Inc., recuerda haber generado sorpresa entre sus colegas la primera vez que fue a trabajar en sandalias a la sede central de la compañía en Libertyville, Illinois.
"Sanjay, se te ven los dedos del pie", recuerda que le dijeron. El 15 de agosto, Jha firmó un acuerdo para vender la empresa a Google Inc. por US$12.500 millones.
Desde que llegó a Motorola en 2008, Jha buscó cambiar el estilo típico de la región central de Estados Unidos prevalente en Motorola: las camisas y pantalones formales fueron sustituidos por jeans y camisetas polo. Pero las prendas más modernas no pudieron evitar una profunda caída en las ventas de teléfonos celulares, una de las causas de la división de Motorola a comienzos de año.
La transformación cultural que emprendió Jha será puesta a prueba con la alianza de las empresas, ambas productos de dos épocas totalmente distintas. Fuentes que conocen la ideología de Motorola dicen que todavía hay una amplia brecha entre ésta y la de Google, un hijo de la era de Internet que promovió un estilo libre que auspicia la espontaneidad. Aunque Motorola produjo algunos celulares que fueron una sensación, otros fueron retrasados por una capa burocrática de mandos medios y por la escasa innovación de los trabajadores, dicen algunos ex y actuales empleados de la compañía.
Una diferencia clave es que Motorola se concentra en el hardware mientras que Google en el software. Eso explica por qué Google está más dispuesta a asumir riesgos, dijo Jha en una entrevista reciente.
Uno de los mayores errores de Motorola fue casi perderse la evolución hacia los teléfonos inteligentes. Un punto de inflexión se produjo cuando Jha decidió recortar empleos y concentrarse en crear teléfonos que funcionaran solamente con el sistema operativo Android de Google. Además, intentó alentar a los ingenieros para que tomaran más riesgos y redujeran los períodos de desarrollo de productos, lo que, asegura, ha dado buenos resultados.
Cuando Jha llegó a Motorola había que atravesar 15 "puertas" en el desarrollo de un teléfono, un reflejo de preocupaciones de calidad. Los recortes de empleo a veces reemplazaban ingenieros experimentados con trabajadores jóvenes. Jha, quien llegó a la empresa de Qualcomm Inc., dice que algunos de los empleados más antiguos no contaban con las habilidades necesarias para el progreso de la tecnología.
Los números también hablan de las diferencias entre las dos empresas. En 2010, Motorola perdió US$86 millones. Google ganó US$8.600 millones. Quizás esa es la razón por la que algunos empleados de Motorola están entusiasmados por sumarse a la estrella de Silicon Valley.
Los empleados —cerca de 20.000 en Motorola Mobility y casi 29.000 en Google— tendrán que acostumbrarse unos a otros. Un ex ejecutivo de Android presumió que los empleados de Google tienen, en promedio, 20 puntos de coeficiente intelectual más que sus contrapartes de Motorola.
También están las diferencias físicas. El campus de Motorola es una mezcla de áreas verdes, estacionamientos pavimentados y edificios cuadrados. Sólo tiene una cafetería y el restaurante más cercano está a casi dos kilómetros. El campus de Google, en Mountain View, California, está rodeado de nuevas empresas, restaurantes de comida gourmet y una cafetería de primera.
Acerca de las diferencias culturales, una vocera de Google dijo lo siguiente: "Este artículo busca un problema que no existe. Como lo hemos repetido varias veces, nuestra intención es manejar la empresa (Motorola) como una entidad aparte".
Jha dijo que las dos culturas se combinarán "muy bien", pero que pueden aprender una de la otra. "Cualquier cultura que es exitosa se enorgullece de ello y algunas veces los desafíos son buenos", dijo.
Martin Cooper, un ex ingeniero de Motorola que trabajó en el primer celular portátil, predice que Google no valorará lo suficientemente bien el profundo conocimiento que tiene Motorola de la tecnología para radios. "Es triste ver que una cultura de 82 años de concentrarse en las radios y en la excelencia en tecnología es absorbida por una empresa de Internet", comentó.
Algunas preocupaciones son compartidas también por Edward Zander, que fue presidente ejecutivo de Motorola entre 2004 y 2008. "Tendrá que valerse por sí mismo y ganar en el mercado, o Google lo cerrará y se concentrará solamente en las patentes", pronosticó.

viernes, 19 de agosto de 2011

Para los de Administracion Financiera... Los mejores inversionistas del mundo


Historia y horizonte. El desafío de invertir es, de alguna manera, mantener un ojo en ambos: leer frecuentemente confusas lecciones de los mercados del pasado y al mismo tiempo afinar su mirada para ver las oportunidades por delante. Un ojo en el pasado, el otro en el futuro. Es increíble que los inversionistas puedan caminar. Y sin embargo, los grandes inversionistas no solamente caminan, vuelan. Con eso en mente, cada año los reporteros de Smart Money cumplen una especie de ritual, mirar a través de las ventanas de las oficinas de la revista en Manhattan para buscar alguien con un traje a rayas en el horizonte. Y este año, agregamos otro desafío más al esfuerzo: encontrar aquellos que se siguen a flote en el tumulto de la crisis financiera y la recuperación.
Ese, de hecho, fue un requisito que pocos podían cumplir: entre el reparto de los inversionistas que llegan a los titulares de los medios, casi ninguno, — ni siquiera el oriundo de Nebraska que usa anteojos, que casi siempre entra a nuestra lista (perdón, Warren)— prosperó durante la severa prueba de los últimos tres años. Casi nadie. Pero estos cuatro administradores de fondos lo hicieron. En el mismo lapso, este grupo de administradores con un desempeño estable lograron un retorno promedio total de más de 13%, superando el S&P 500 por 10 puntos porcentuales, cada uno siguiendo una estrategia bien diseñada para estos tiempos extraños, y despiadados. Pensamos que es un logro que vale la pena destacar. Aquí ahora, los Más Grandes Inversionistas del Mundo en 2011 y lo que ven en el horizonte.
Bill Nygren
Bill Nygren, de 52 años, siempre quiso ser un gestor de portafolio. Para un proyecto universitario en la Universidad de Minnesota, le dijo a sus compañeros de clase que recaudaría U$S25 millones para el fondo mutuo que proponía. "Se rieron y tuve que salir del salón", recuerda. Sin embargo, esa determinación temprana, sin duda lo ayudó a reunir los U$S7.000 millones en activos que administra en tres fondos mutuos para Chicago Harris Associates . Y esa concentración puede tener algo que ver con el desempeño del fondo Oakmark, que ha obtenido un retorno anualizado de 4,8% en los últimos 10 años, 2,5% más que el S&P durante ese lapso, un record que puso al fondo de Nygren en el 10% con mejor desempeño entre los 800 fondos grandes de los denominados "mezclados", (que invierten en diferentes tipos de acciones) y cuyo desempeño es seguido por Morningstar.

Nygren, dice Louis Simpson, otro famoso inversionista que ahora administra el fondo de cobertura SQ Advisors, " es un inversionista disciplinado que considera los precios y que tiene un gran conocimiento de las compañías".
La disciplina del inversionista quedó demostrada durante la burbuja de Internet de fines de los años 90: Nygren se rehusó a dejarse llevar por el frenesí incluso cuando el desempeño deslumbrante de las acciones de las empresas de Internet hizo que aumentara la presión sobre él. Un operador amenazó con vender sus acciones en el fondo a menos que Nygren se sumara al frenesí junto con todo el mundo. Nygren se resistió.
Por supuesto, la firmeza en las convicciones puede tener resultados opuestos. Nygren fue puesto en la picota por aferrarse a Washington Mutual incluso cuando el banco pasaba a administración judicial en medio del caos de 2008. "Se aferró a WaMu más de lo que hubiese debido", reflexiona Simspson. Nygren está de acuerdo. De hecho, esto contribuyó con la pérdida de 4% de Oakmark en 2008. Aún así, Nygren que administra Oakmark junto a Kevin Grant, mantuvo su disciplinada estrategia de compra. El elegir acciones que habían sido castigadas como Liberty Interactive y DirectTV lo ayudó a lograr un retorno sólido en los últimos dos años. Oakmark subió 69% desde comienzos de 2009, en tanto el conjunto del mercado lo hizo 38%.
Con la irregular recuperación del mercado de acciones del ultimo año y las turbulencias de las últimas semanas, podría parecer una sorpresa que Nygren todavَía se sienta optimista respecto a hacia dónde va el mercado ya que predice alzas de casi 10% anuales durante la próxima década. " Los optimistas no se dan cuenta de la fortaleza de los balances de las empresas", dice Nygren, que destaca que el nivel de efectivo que mantienen las empresas luego de pagar dividendos ha estado subiendo.
Sentado detrás de su escritorio en su oficina de Chicago, el administrador de fondos cuenta una reciente charla con accionistas que resume su filosofía de inversión. " La mayoría de la gente está amargada con las acciones de tecnología", comenzó uno de ellos, un poco malhumorado. "¿Porqué usted las tiene? Nygren no demoró en responder. "Usted respondió su propia pregunta".
Lo que elige:
Walt Disney Co.: Nygren dice que el mercado no está viendo el bosque por ver los árboles, centrándose demasiado en los parques temáticos que son muy sensibles a la evolución de la economía y no lo suficientemente en los canales de cable que tiene el grupo que están creciendo aceleradamente.
TE Connectivity. La capacidad de generar efectivo y futuras ganancias de este conglomerado, antes conocido como Tyco Electronics, no se ve reflejado en su precio, dice.
Aflac: La aseguradora, que obtiene la mayor parte de sus ingresos en Japón, ha sido castigada duramente por el mercado luego de la reciente catástrofe nuclear allí.
Thyra Zerhusen
"No puedo evitarlo. Yo digo las cosas de frente", dice Thyra Zerhusen, que admite que un día la despidieron de un cargo como analista por insubordinación. "Debo haber tocado un punto sensible", dice.

Pero la gestora de dinero, educada en Alemania y Suiza, ahora no tiene que preocuparse mucho por complacer a su jefe; comenzó su propio negocio en abril. Fairponte Capital, del cual es accionista principal, es ahora la firma asesora oficial para el fondo mixto de acciones de capitalización mediana que ha administrado desde 1999.
Los gestores de dinero, sorprendentemente, no se les paga para ganar premios de simpatía; se les paga para seleccionar acciones. Y su persistente investigación y ojo atento al riesgo han claramente beneficiado a los accionistas. El retorno anualizado de 13% del fondo durante su gestión supera el del índice S&P por aproximadamente 11 puntos porcentuales. Como regla, Zerhusen mantiene un portafolio concentrado en alrededor de 40 acciones, muchas de las cuales ha mantenido durante años. "Incluso si la gente que está alrededor de la mesa no está de acuerdo, ella no cambia de opinión", dice Paula Alex, presidente ejecutiva de Advertising Educational Foundation, un cliente durante nueve años. Y bastante frecuentemente, como muestra su trayectoria, sus convicciones han arrojado buenos resultados. Zerhusen, por ejemplo, comenzó a acumular acciones de BorgWarner, una empresa de suministros de auto partes, en 2002 cuando la acción se estaba operando a menos de U$S10. Stuart Bilton, presidente ejecutivo de Aston Asset Management de Chicago, que ha trabajado durante años con Zerhusen, admite que pensó que era una elección loca. La acción recientemente llegó a U$S80.
Sin embargo, su confianza ha hecho que Zerhusen haya tenido sus tropiezos. Veamos, por ejemplo, su apuesta a Unisys, una empresa de tecnología de la información cuyas acciones languidecieron durante más de una década. Las acciones de Zerhusen en Unisys han perdido alrededor de U$S280 millones en valor desde 2002. "Ha sido realmente doloroso", admite, aunque insiste en que no tiene planes de desprenderse de esos títulos. (Un portavoz de Unisys dice que el nivel de deuda de la empresa y sus ganancias operativas han mejorado en forma importante).
La tenacidad de Zerhusen, combinada con un portafolio conformado por relativamente pocas acciones, pueden también resultar en algunos períodos de inquietud para los accionistas a corto plazo. (En 2008, Fairponte Mid Cap bajó 42,8%, seis puntos menos que el índice general). Pero si son los dólares los que cuentan lo que pasó, hay muchos inversionistas dispuestos a esperar y soportar los bajones: los activos del fondo durante el período de gestión de Zerhusen han crecido de U$S20 millones a más de U$S3.000 millones.
Junto con su éxito a largo plazo, ha venido, un poco de fama. Hojeando una revista en alemán en un aeropuerto recientemente, se divirtió al ver una foto de ella misma junto a la del papa Benedicto XVI y una modelo de alta costura. Se rió, y luego devolvió la revista a su lugar. Con su precio de U$S9, la revista importada costaba más de lo que estaba dispuesta a pagar.
Lo que elige:
Itron: Este fabricante de tecnología para conservar agua- para la cual Zerhusen ve un mercado en rápido crecimiento- ha mejorado sus márgenes de ganancia y se está operando a aproximadamente su nivel más bajo en 52 semanas.
Boston Scientific: Luego de un cambio en su gerencia, las pérdidas se están reduciendo en este fabricante de equipos médicos que, dice la administradora de fondos, se está recuperando finalmente de una adquisición complicada en 2006.
Akamai Technologies: Las acciones de esta empresa de Cambridge, Massachussets, que ayuda a los clientes como Amazon.com y a CNN a mejorar la transmisión de videos por Internet, están con un precio muy por debajo de su valor, dice Zerhusen.
Bruce Berkowitz
El lema de su fondo es "ignore a la multitud" y eso es lo que Berkowitz hace. Mientras que otros salían en masa de las acciones de AIG, presas de pánico, él acumuló acciones.
En una reciente tarde en el lujoso Coral Gables, Florida, Bruce Berkowitz estaba instalado en la mejor mesa de su restaurante italiano favorito. Su socio y mano derecha, Charlie Fernández, que está casado con la prima de Berkowitz, está sentado enfrente. Uno a uno, los camareros van haciendo pasar a las personas con las que tiene cita. "No paso mucho tiempo en la oficina", explica Berkowitz. Prefiere conducir los negocios de su firma, Fairholme Capital Management en un lugar más relajado.
A esta altura, los inversionistas que han seguido su meteórico ascenso durante la última década probablemente ya se dieron cuenta que no sigue el manual de los fondos. ¿Cómo explicar que su fondo Fairholme haya tenido una ganancia anual de 11% anual durante una década cuando el conjunto del mercado en ese lapso apenas llegó a un punto de equilibrio? En el peor momento de la crisis financiera, ayudó a rescatar a American International Group y pasó a ser el segundo accionista de este grupo después del gobierno de EE.UU. Entonces, cuando el gobierno vendió parte de su participación a comienzos de este año, Berkowitz volcó unos U$S1.500 millones adicionales a las acciones, duplicando la posición de Fairholme.
En cuanto a la diversificación, bah, eso es para los cobardes, dice Berkowitz, de 53 años. Su fondo tiene, en general, 20 acciones, porque quiere que su participación en las compañías sea tan grande que le permita tener influencia con la gerencia. En ese sentido, dicen los expertos, actúa más como el administrador de un fondo de cobertura que como el administrador de un típico fondo mutuo. Sin embargo, este hijo de un conductor de taxis de Boston, quiere mantener su fondo al alcance del hombre promedio. "Me gusta la idea de dar a todos el mismo tratamiento", dice.
Unos pocos críticos dicen que su gusto por una acción u otra puede transformarse en una distracción, llevándolo a dedicarle demasiado tiempo a una pequeña porción de su portafolio de U$S18.000 millones. Un ejemplo es su preocupación con St.Joe, un desarrollador inmobiliario del estado de Florida (Fairholme actualmente tiene el 30% de la compañía y Berkowitz recientemente se transformó en el presidente de su junta directiva). A Berkowitz, sin embargo, sus críticos no lo inquietan lo más mínimo. Cree que St.Joe, que en los años 30 operaba como un conglomerado con vías férreas y fábricas de papel, puede construir negocios que complementen las propiedades de inmobiliarias de la compañía.
A fin de cuentas, esas apuestas ambiciosas son simplemente parte de su estilo. De hecho, recientemente se embarcó en uno de sus proyectos más audaces, reestructurar la composición de su fondo para centrarse en otros gigantes heridos por la crisis financiera, incluyendo a Bank of America, Wells Fargo y Citigroup.
Lo que elige:
Bank of America: Berkowitz piensa que el precio de esta acción refleja todavía demasiado pesimismo.
China Pacific Insurance Group: Esta empresa de seguros múltiples — que vende seguros de propiedades, accidentes y vida en China— se podría beneficiar del crecimiento económico en el país más poblado del mundo.
St. Joe: El desarrollador tiene medio millón de acres (202.342 hectáreas) de propiedades poco desarrolladas en Florida. Un nuevo aeropuerto en la zona, dice Berkowitz, debería impulsar el crecimiento de la región.
Will Danoff
A Will Danoff no le gustan las oficinas sin papeles. La mayor parte de los días este administrador de dinero se sienta casi enterrado en el desorden de su suite en un piso 11 de un edificio en el centro de Boston. Pero en medio de la marea de informes de analistas, reportes financieros de empresas y recortes de diarios que lo rodean, hay algo que Danoff siempre puede encontrar: una ajada libreta que guarda datos de cada empresa que conoció desde que se convirtió, hace dos décadas en el administrador de Contrafund que gestiona U$S80.000 millones. Es un simple recuento escrito a mano, con unas cinco entradas nuevas por día, que registra el peregrinaje de los ejecutivos de las corporaciones a la firma de fondos más grande del mundo. ¿Cómo elige Danoff a quién quiere ver? " Me gusta cuando soy el único gestor de fondos en la habitación", dice.


Esta actitud solitaria es la esencia de los inversionistas que invierten contra la corriente, algo que ha definido a Contrafund desde que fue fundado en 1967. Los primeros dos timoneles del fondo lo pilotearon con éxito durante el letargo de los años 70. Después cuatro administradores no lograron tomar impulso en los años 80. Cuando Danoff tomó la conducción en 1990, los activos del fondo eran de apenas U$S300 millones. Los accionistas que se quedaron con él fueron ampliamente compensados. Una inversión de U$S10.000 hace 20 años hoy valdría cerca de U$S100.000., casi el doble del crecimiento que ha tenido el S&P. Danoff venció al conjunto del mercado ignorando algunas modas durante períodos de euforia y poniéndose optimista cuando la situación parecía empeorar.
Quizás una actitud cautelosa sea algo natural para el hijo de un pediatra y una maestra de jardín de infantes. Cuando las acciones comenzaron a implosionar en 2008, Danoff acumuló efectivo. En marzo de 2009 alrededor de 13% del fondo era líquido, una proporción notoriamente alta para Contrafund. Aunque se mantuvo en gran medida apartado de las acciones de Internet durante el "boom" de las empresas puntocom, Danoff se sorprendió a sí mismo comprando acciones de Apple y Google , un par de galopantes gigantes que desde entonces se transformaron en el componente más grande de su portafolio. Sin embargo, se critica a sí mismo por no haber apostado con más agresividad en ese momento. " Debería haber sabido que si Google y Apple se veían baratas para mí, entonces el conjunto del mercado debía estar barato", dice el gestor de fondos de 51 años. De hecho, dice que tuvo demasiado efectivo en el peor momento del mercado bajista, lo que afectó el desempeño del fondo. "Aprendí una lección", dice.
En cuanto a los meses que se avecinan, Danoff predice que pueden ser arriesgados para los inversionistas. Desde que el mercado tocó fondo a fines de 2009, la ola ha hecho subir a todas las acciones— incluyendo algunas, dice, de empresas que tienen "malos fundamentos". ¿ Entonces que hay qué hacer con una empresa que tiene bases sólidas? Quizás irónicamente , Berkshire Hathaway, manejada por un legendario inversionista, Warren Buffett, está entre los principales componentes del fondo de Danoff.
Lo que elige
Noble Energy: Esta empresa que busca petróleo y gas natural ha tenido suerte con algunos hallazgos, incluyendo un descubrimiento prometedor frente a la costa de Israel.
Apple: La gigante de la tecnología todavía tiene espacio para crecer, dice Danoff, particularmente en China, donde la compañía ha abierto cuatro locales muy rentables en los últimos tres años.
Berkshire Hathaway: A pesar de la tumultuosa evolución reciente de las acciones de Berkshire, Danoff (cuyo fondo tiene acciones "A" del grupo) cree que la legendaria compañía de Buffett todavía tiene mucho valor.










miércoles, 17 de agosto de 2011

La verdadera historia de la globalización


En el gran puerto tropical de la bahía de Manila, dos grupos de hombres se acercan uno al otro con cautela; las manos listas para tomar sus armas. Comerciantes trotamundos, provienen de puntos extremos en la faz de la tierra: España y China.
Los españoles llevan un gran cargamento de plata extraída en América por esclavos indios y africanos; los chinos traen una selección de fina seda y porcelana, materiales creados por procesos avanzados desconocidos en Europa. Es el verano de 1571 y este trueque de seda por plata, el comienzo de un intercambio en Manila que duraría por casi 250 años, constituye el primer rastro de lo que hoy llamamos globalización. Fue la primera vez que Europa, Asia y América se unían en una misma red económica.
La seda se convertiría en una sensación en España, al igual que la plata en China. Pero las multitudes que recibían a los barcos a su regreso no tenían idea de lo que realmente transportaban. Por lo general, describimos la globalización en términos puramente económicos, pero también es un fenómeno biológico. Los investigadores están cada vez más convencidos de que la carga más importante en los primeros viajes transoceánicos no fue la seda ni la plata, sino una indisciplinada colección de plantas y animales salvajes, muchos de los cuales llegaban como polizones accidentales. En el repaso de la historia, es ese aspecto biológico de la globalización el que podría tener el mayor impacto en el destino de los pueblos y las naciones de todo el mundo.
El nuevo mundo de Colón
Hace unos 250 millones de años, la Tierra contenía una sola masa territorial conocida como "Pangea". Las fuerzas geológicas rompieron esa vasta extensión, separando para siempre a Eurasia de América. Con el tiempo, las dos mitades de Pangea desarrollaron especies de plantas y animales completamente diferentes.
Antes de que Cristóbal Colón zarpara del Atlántico, sólo unas cuantas audaces criaturas de tierra, en su mayoría insectos y aves, habían cruzado los océanos para establecerse en otros lugares. Aparte de eso, el mundo permanecía dividido en dos dominios ecológicos distintos. El mayor logro de Colón, en las palabras del historiador Alfred W. Crosby, fue volver a unir las fronteras de Pangea.
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Description: GLOBAL
Después de 1492, los ecosistemas del mundo se encontraron y se mezclaron a partir del transporte de miles de especies que los buques europeos llevaban a sus territorios. El "intercambio colombino", como lo llama Crosby, es lo que explica que Italia llegara a tener tomates, que hubiera naranjas en Florida, chocolate en Suiza y ajíes en Tailandia.
Un número creciente de estudiosos cree que la transformación ecológica desencadenada por los viajes de Colón fue uno de los eventos fundacionales del mundo moderno. ¿Por qué Europa consiguió el predominio? ¿Por qué China, alguna vez la sociedad más rica y avanzada del planeta, cayó de rodillas? ¿Por qué la esclavitud se arraigó en América? ¿Por qué fue el Reino Unido el que inició la Revolución Industrial? Todas esas preguntas están vinculadas de manera fundamental al intercambio colombino.
¿Por dónde empezar? Tal vez por los gusanos. Las lombrices de tierra, para ser más precisos, criaturas que no existían en América del Norte antes de 1492.
Mucho antes del inicio del comercio de la seda y la plata a través del Pacífico, los conquistadores españoles y portugueses navegaban por el Atlántico en busca de metales preciosos. A la larga, exportaron enormes provisiones de oro y plata de Bolivia, Brasil, Colombia y México, aumentando en gran escala el flujo de dinero en Europa. Sin embargo, los barcos que regresaban a casa transportaban algo de igual importancia: la planta amazónica que hoy conocemos como tabaco.
Estupefaciente y adictivo, el tabaco provocó el primer real frenesí global en torno de una materia prima. En 1607, cuando Inglaterra fundó su primera colonia en Virginia, en Estados Unidos, Londres ya tenía más de 7.000 "casas de tabaco", establecimientos parecidos a los cafés actuales, donde el creciente número de adictos a la nicotina podía comprar y fumar tabaco. Para satisfacer la demanda, los barcos ingleses llegaban a los muelles de Virginia y partían con barricas de hojas de tabaco de media tonelada cada una. Los marineros compensaban el peso de sus embarcaciones dejando su lastre: piedras, gravilla y tierra. Intercambiaban sus desperdicios ingleses por el tabaco de Virginia.
Muy probablemente, entre la tierra se encontraban las lombrices y seguramente las raíces de las plantas que los colonizadores importaban. Antes de que los europeos llegaran, no había lombrices en EE.UU. ni Canadá, puesto que habían sido eliminadas en la última Edad de Hielo.
En los bosques libres de lombrices, las hojas se acumulan de a montones. Los árboles y arbustos necesitan de los desperdicios para nutrirse. A su llegada, las lombrices consumen rápidamente la hojarasca, absorbiendo los nutrientes en las profundidades de la tierra y dejando su excremento. De repente, las plantas ya no pueden alimentarse por sí mismas; sus finos sistemas de raíces al nivel de la superficie están en el lugar equivocado. Un sinfín de plantas del sotobosque se mueren y otras hierbas crecen en sus lugares.
Propagadas por campesinos, jardineros y pescadores, las lombrices resultan obsesivas ingenieras subterráneas. Nadie sabe qué pasará en lo que los ecologistas ven como un gigante y no planificado experimento que lleva siglos en proceso.
Antes de Colón, los parásitos que causan la malaria eran rampantes en Eurasia y África, pero todavía desconocidos en América. Transportados en los cuerpos de los marineros, la malaria podría haber cruzado el océano ya en el segundo viaje de Colón. La fiebre amarilla, frecuente compañera de la malaria, la siguió poco después.
Para el siglo XVII, la zona en donde reinaban las enfermedades, áreas costeras desde Washington, D.C., hasta las fronteras de Brasil y Ecuador, era un territorio peligroso para los migrantes europeos, muchos de los cuales morían a pocos meses de llegar. Por el contrario, los africanos tenían defensas genéticas resistentes a estas enfermedades.
Al principio, los hacendados estadounidenses preferían pagar para importar trabajadores europeos, que hablaban su idioma y conocían los métodos de la agricultura europea. También costaban menos que los esclavos traídos de África, aunque eran mucho menos resistentes y por tanto una inversión más riesgosa. En términos puramente económicos, el historiador Philip Curtin calculó que el trabajador esclavizado era "preferible a cualquier cosa hasta tres veces el precio de un trabajador europeo".
¿Fue acaso el intercambio colombino la causa de la esclavitud en América? No. Las personas son agentes morales que consideran numerosos aspectos. Pero cualquiera que sepa cómo funcionan los mercados entenderá la presión ejercida por la mayor rentabilidad de la esclavitud.
Mucho más directo fue el papel del intercambio colombino en la creación de Gran Bretaña. En 1698, un visionario comerciante llamado William Paterson persuadió a los escoceses ricos de invertir hasta la mitad de capital disponible en el país en un plan para colonizar Panamá, con la esperanza de controlar el punto de encuentro para el comercio entre el Pacífico y el Atlántico. Como relata el historiador J.R. McNeill en Mosquito Empires (algo así como Imperios de mosquitos), la malaria y la fiebre amarilla pronto mataron a casi 90% de los 2.500 colonos. La debacle provocó una crisis financiera.
En ese momento, Inglaterra y Escocia compartían un monarca, pero se mantenían como naciones separadas. Inglaterra, el socio mayor, había presionado por una fusión completa durante décadas. Escocia se había resistido por temor a una economía dominada por Londres, pero ahora Inglaterra se comprometía a reembolsar las inversiones en el fallido proyecto de Panamá como parte de un acuerdo de unión. Como McNeill resaltó, Gran Bretaña nació con la ayuda del interés por Panamá.
Fruto sudamericano
Pero los escoceses no podían quejarse de las consecuencias del intercambio colombino. Al incorporarse a Gran Bretaña, comenzaron a recibir el pan de cada día —por así decirlo—, un tubérculo de América del Sur ahora conocido como la papa.
La hambruna era una constante presencia en Europa. Francia tuvo 40 calamidades alimentarias entre 1500 y 1800, más de una por década, según el historiador francés Fernand Braudel. Inglaterra tuvo incluso más. El continente simplemente no podía autoabastecerse.
La papa permitió que la mayoría de Europa se autoalimentara. El resultado fueron una estabilidad política, mayores ingresos y un auge en la población. Importada de Perú, la papa se convirtió en el combustible del ascenso de Europa.
El camote, o batata, jugó un papel similar en China. Traído (junto con el maíz) de América del Sur a través del comercio de plata del Pacífico en la década de 1590, proveyó a los chinos una manera de cultivar tierras altas que no se habían usado para el arroz. La nueva cosecha altamente nutritiva alentó el auge de fertilidad de la dinastía Qing.
Sin embargo, debido a que los agricultores chinos nunca habían cultivado tierras altas secas, cometieron errores. Un aumento en la erosión provocó niveles extraordinarios de inundación, lo que a su vez alimentó un descontento popular y desestabilizó el gobierno. Las nuevas cosechas que ayudaron a fortalecer a Europa fueron un factor clave en el debilitamiento de China.
Además, según el entomólogo Edward O. Wilson, de la Universidad de Harvard, cuando los españoles en La Española importaron plátanos de África en 1516, también trajeron algunos parásitos de la planta, como los insectos que succionan el jugo de las raíces del fruto.
Futuro incierto
Las especies siempre han estado en movimiento, tomando ventaja de las casualidades o circunstancias favorables. Sin embargo, el intercambio colombino, como una Internet biológica, comunicó a todas las partes del mundo natural, una reformulación que, para bien o para mal, siguió un ritmo asombroso.
Las consecuencias son difíciles de predecir, como las de la propia globalización. Al mismo tiempo que las plantaciones de caucho brasileño se apoderan de bosques tropicales en el sudeste asiático, plantaciones de soya, una leguminosa de China, ocupan unos 207.000 kilómetros cuadrados del sur de la Amazonía, un área casi del tamaño de Gran Bretaña. En Brasil, eucaliptos australianos cubren casi 400.000 kilómetros cuadrados mientras que empresarios en Australia intentan cultivar açaí brasileño.
Este desarrollo seguro producirá resultados económicos positivos. Pero el lado negativo del intercambio colombino actual es igualmente crudo. Los bosques en EE.UU. son devastados por una serie de plagas exóticas. A su vez, los bosques llenos de árboles muertos son propensos a incendios catastróficos, un convulsivo agente de cambio. Las nuevas especies se apresuran a reemplazar a las que se pierden, con efectos que no pueden conocerse de antemano. Simplemente, tendremos que esperar para ver qué tipo de paisaje heredarán nuestros hijos.
Las noticias de hoy son dominadas por lo que ocurre con las deudas de los países y nuevas aplicaciones de una computadora y los conflictos en Medio Oriente. Pero dentro de varios siglos, los historiadores podrán ver nuestra propia era de la manera en que nosotros comenzamos a ver el ascenso del Occidente moderno: como un capítulo más del tumulto en proceso del intercambio colombino.

martes, 9 de agosto de 2011

No entre en pánico por la caída de las bolsas


No entre en pánico por la caída de las bolsas


"¡El cielo se está cayendo! ¡El cielo se está cayendo!" La advertencia de Chicken Little podría parecerle a algunos observadores particularmente apta hoy. Discrepo. Esta es no es una repetición del colapso del mercado en 2008. Y la venta bajo el efecto del pánico de las acciones estadounidenses demostrará ser una respuesta muy inapropiada.
La pronunciada caída en los precios bursátiles de la semana pasada ha renovado los temores de que la economía se dirige a una recaída. El crecimiento se ha reducido a una velocidad casi nula, y el Producto Interno Bruto creció menos de 1% anual en el primer semestre. El gasto real de los consumidores ha sido negativo en los últimos dos trimestres. De la misma manera en que un ciclista arriesga caerse cuando su bicicleta pierde abruptamente el impulso, la economía está peligrosamente cerca de volver a caer en recesión incluso antes de que se haya consolidado una verdadera recuperación. Y ahora Standard & Poor's rebajó la calificación de riesgo crediticio de Estados Unidos , citando un progreso inadecuado en Washington en la solución de problemas fiscales de larga data.

Los vientos en contra de la economía son muchos. Los consumidores todavía están excesivamente endeudados y las finanzas de los hogares están en un equilibrio precario. Los precios de las viviendas, luego de drásticas caídas, amenazan con bajar todavía más. El efecto ha sido un gran golpe al patrimonio neto de los hogares y ha impedido una recuperación en la construcción, que normalmente juega un papel estelar en las etapas iniciales de cualquier expansión económica. La tasa de desempleo está estancada por encima de 9% e incluso los analistas más optimistas divisan escasas posibilidades de un descenso significativo, aunque una tibia recuperación económica se reanude en la segunda mitad del año.
Por si esto fuera poco, Europa no ha solucionado realmente sus problemas económicos. Las perspectivas de crecimiento son sombrías. En EE.UU., las políticas del gobierno son disfuncionales e impotentes para ayudar a reducir el desempleo. Aunque cualquier restricción en el gasto producto del reciente acuerdo presupuestario tendrá efecto más adelante, se espera que la política fiscal sea significativamente menos estimulante en los próximos trimestres. La política monetaria, que ha empujado a las tasas de interés casi a cero y a las tasas de la deuda pública estadounidenses a 10 años a 2,5%, parece haberse quedado sin municiones. Y, por supuesto, la fuerte caída en los precios de las acciones tiene un efecto patrimonial negativo y consecuencias perniciosas para la confianza de los consumidores.
¿Es el momento de vender todas sus acciones, que todavía están muy por encima de sus mínimos de 2009?
Pienso que no. Nadie puede predecir la evolución de la bolsa en esta y en las próximas semanas. Las acciones pueden continuar su caída, pero creo que sería un grave error de los inversionistas entrar en pánico y vender. Hay varias razones para ser optimistas respecto a que en el largo plazo veremos valoraciones en el mercado más altas, no más bajas.
En primer lugar, creo que las acciones hoy en día son baratas. La relación precio- ganancia supera apenas 13 y el cálculo de esa relación a futuro, que utiliza las ganancias pronosticadas, ha caído a menos de 12. Esos múltiplos son bajos en relación a los antecedentes históricos y son especialmente bajos en comparación con el rendimiento del bono estadounidenses a 10 años que se ubica en 2,5%. Los rendimientos de dividendos de 2,5% también se comparan favorablemente con los valores a 10 años. Los múltiplos no parecen baratos en relación a las ganancias promedio a 10 años, pero las utilidades de hoy son tanto más altas que que un promedio de 10 años no es una buena estimación de la capacidad de ganar dinero de las empresas.
Asimismo, la estructura de las ganancias de las empresas estadounidenses refleja cada vez más la actividad económica en el extranjero— incluyendo a los mercados emergentes de crecimiento acelerado— más que la actividad en EE.UU. Esa es la razón por la que las ganancias corporativas han estado incrementándose tan rápidamente a pesar del tibio crecimiento en EE.UU. Para las grandes multinacionales estadounidenses, el crecimiento en los mercados emergentes será el factor determinante en el crecimiento de sus ganancias. Para muchas compañías, lo que pasa en China, India y Brasil es más importante que la incapacidad de Europa de poner su casa en orden o la parálisis de EE.UU. y Japón.
No cabe duda de que nuestra economía atreviesa por un serio problema. El enorme volumen de desendeudamiento que se necesita después de la burbuja inmobiliaria de comienzos de la década pasada solamente puede ser logrado con el tiempo. Afortunadamente, las cuentas de los hogares están mejorando. La relación entre deudas e ingresos ha mejorado considerablemente desde 2008, aunque todavía tienen mucho para mejorar. Los pagos por servicio de deuda de los hogares en relación a los ingresos han caído fuertemente a los niveles de los años 80 y 90. El reciente descenso en los precios del petróleo también ayuda a la situación financiera de los consumidores. Y los balances de las empresas están inusualmente saludables.
El sólo hecho de acabar con el exceso de viviendas en el mercado llevará un largo tiempo. Pero si hay un punto positivo en el panorama del mercado inmobiliario es que la accesibilidad de comprar una casa está en un nivel récord. Con alguna mejora real en el mercado laboral podríamos ver un alza sustancial en las ventas de viviendas.
Sí, tenemos problemas, pero la actual situación no guarda ningún parecido con la de 2008. Y para los que creen que la caída en la bolsa predice una nueva recesión, no hay que olvidar la frase del fallecido economista Paul Samuelson: "La bolsa predijo nueve de las últimas cinco recesiones".
Una fuerte dosis de modestia es claramente necesaria. Todos necesitamos ser conscientes de los límites de nuestra capacidad para predecir los precios de las acciones. Nadie le puede decir cuándo la bolsa terminará su caída, pero hay algunas cosas que sabemos. Los inversionistas que vendieron sus acciones en momentos en los que hubo caídas muy pronunciadas en el mercado invariablemente se equivocaron. Tenemos abundante evidencia de que el inversionista promedio tiende a poner dinero en el mercado cuando está en sus máximos o cerca de ellos y tiende a vender durante los períodos de caídas extremas y volatilidad. A lo largo de prolongados períodos, el mercado accionario de EE.UU. ha provisto retornos promedio generosos. Pero el inversionista promedio ha ganando sustancialmente menos que el retorno del mercado, en parte por haber tomado decisiones inoportunas.
Mi consejo a los inversionistas es que se mantengan firmes. Nadie nunca se volvió rico por ser un pesimista a largo plazo sobre la evolución de EE.UU. y dudo que alguien lo vaya a hacer en el futuro. Esta es todavía la economía más flexible e innovadora del mundo. De hecho, es en momentos como este cuando los inversionistas deberían considerar rebalancear sus portafolios.
Si las alzas en los precios de los bonos y las caídas en los de las acciones han producido una asignación de activos que sobrepondera a la renta fija de lo que es apropiado según su horizonte de tiempo y su tolerancia al riesgo, venda algunos bonos y compre acciones. De aquí algunos años va a estar contento de que lo hizo.
Malkiel, profesor emérito de Economía en la Universidad de Princeton, es el autor de "A Random Walk Down Wall Street", traducido como "Un paseo aleatorio por Wall Street".